Historia de la corbata: el origen y su futuro

La corbata reivindica este año su estatus como pieza central en cualquier look formal. Considerada posiblemente una de las prendas más controvertidas de la historia, la corbata ha superado la crisis de la seriedad para adueñarse de los estilismos más canallas, y reafirmar posiciones en las ocasiones más formales.

Breve historia de una corbata

Aunque su origen ya se remonta al imperio romano, no es hasta el siglo XVII cuando el rey Luis XIV acuña el término Cravette, derivado de Croata, el ejército que en ese momento lucía una suerte de pañuelo anudado al cuello.

Durante los siglos XVI, XVIII y XIX la corbata se erigió como símbolo de distinción y clase alta, e incluso se utilizó para distinguir a miembros de clubes o colegios mediante variaciones de su forma y color.

Ya durante el siglo XIX algunas voces anunciaban la irremediable desaparición de una prenda que se consideraba inútil, pero no se puede negar que una corbata, tal y como la conocemos ahora, es capaz de realzar una camisa e incluso un traje completo, estilizar la figura y comunicar con precisión pistas acerca del estado de ánimo, el carácter e incluso aficiones personales.

¿Prenda de etiqueta o icono de moda?

Aunque la corbata tiene un marcado carácter formal, y se suele relacionar con eventos de gala, ceremonia o ambientes de negocios, hace ya algunas décadas que asistimos a una reivindicación de la corbata como elemento subversivo.

La rebeldía pija de los mods británicos en los 60 se forjó alrededor de motocicletas scooter y trajes a medida. Los 70 expresaron su exuberancia a través de corbatas de pala ancha y zapatos de plataforma. Los años 80 irrumpieron en nuestras vidas con corbatas finas y estampados extravagantes.

En la actualidad, la corbata ha refinado su apariencia en las ocasiones de etiqueta, y ha superado su papel como elemento institucional para hallar cotas de distinción nunca vistas hasta la fecha en cuanto a estilo se refiere.

Por su parte, los escenarios más casual, como la oficina o el ocio han conseguido adaptar la corbata a los códigos estéticos actuales, que asumen riesgos y hacen suyos tejidos como la lana o el tricot. Los estampados más coloristas se adueñan de los estilismos audaces que fusionan las prendas de oficina con unas converse y una corbata estampada, por ejemplo.

El futuro de la corbata

Atendiendo al desarrollo de los últimos acontecimientos, se augura un futuro muy dulce en lo que a corbatas se refiere. No hace falta mencionar que la corbata tiene un lugar destacado dentro de la vestimenta de etiqueta masculina. Incluso cuando decidimos, por ejemplo, no usar corbata en una boda, esta ausencia no es gratuita, sino una reivindicación de libertad estilística asociada a esta prenda. Incluso no existiendo, su presencia sigue siendo clave para comunicar la personalidad.

Por otra parte, las salidas al cine, las quedadas con amigos y los días de oficina con un dress code más relajado han adaptado esta prenda haciéndola virar hacia destinos más irreverentes. La diversión llega en forma de corbatas de tricot, estampados originales y colores llamativos.

Y se mezcla con camisas vaqueras, zapatillas deportivas o plumíferos, con lo que se consigue un resultado que nos hace preguntarnos… ¿Por qué hemos tardado tanto en utilizar la corbata para divertirnos? Por nuestra parte, solo nos queda declarar: ¡Larga vida a la corbata!

¿Qué te parece? ¿Te atreves a convertir la corbata en tu compañera inseparable? ¿Cómo prefieres llevarla tú?

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